Viernes por la noche, aula 220, Ciudad Universitaria, recinto muy familiar para mí vista de los martes por la tarde, esta vez con un sinfín de miradas puestas en mí desconocido y angustioso andar.
La incomodidad se adueño de mis sentidos, de repente un cómplice miramiento de una persona que ya a estas alturas del partido creo que puede ver a través de las paredes del aula, y hasta me animo a decir que tiene el poder de ver lo que uno va a hacer antes de hacerlo.Al saludar a mi profesor mi temple se normalizo, pero todavía me encontraba envuelto en una continua necesidad de ver a más personas conocidas.
Las miradas me seguían sigilosamente, al menos así lo creí, en el camino tuve la suerte de encontrarme con la mujer mas divina e intensa que el ciclo básico me ah regalado, me dio un abrazo que mis ansias se fueron dejándome en un profundo estado de conciliación con las ideas que arrumaban los sentimientos vírgenes de una noche de viernes que no conocía.Tímidamente me acerque a una mesa y en un dialogo corto pero puntual pude dar a conocer mi estado a Flor, mi nueva compañera que con toda la buena onda me invito a sentarme en su mesa y así comenzar a sentirme uno más en un ambiente que empezaba a refugiar mis dudas y mi desasosiego sin conocerme.
De repente me encontré con el objeto enfrentándome, mirándome, sentenciando cada línea que realizaban mis novatos pinceles.Los primeros intentos dieron profunda libertad a mi objeto a plasmarse a su antojo sobre mi soporte.
Mis hojas eran prisioneras de un incesante desfile de líneas riéndose de mi innecesaria presencia.
Me sentí perturbado, una inactiva figura estaba ganando la batalla.
Pronto las paredes se llenaron de recursos, que al mismo tiempo pude darme cuenta que también eran míos.
Ya no me sentí solo, Lentamente el objeto empezó a mutarse ante mis ojos, empecé a tener el control, el bullicio incesante de las hojas al concebir la simetría imperfecta que regalaban mis dedos me lleno de una profunda pero disimulada excitación, los acrílicos se transformaron en conductores de mi desquiciada arrogancia hacia esa forma abstracta que materialmente alguna vez fue de mi casta y que ahora es tan libre como mis emociones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario