jueves, 8 de julio de 2010

Treinta veces Treinta y cuatro

Hace 34 años que nací, quisiera aceptar mis desconocimientos en esta vida, pero la implicancia de los mismos hace que me aferre a pensar que el conocimiento es para pocos, y para nosotros, los otros, los que estamos en ese camino emancipador de ideas y de aprendizaje, sea una forma de abstracción sistemática de encarar las vaivenes de la vida de este presente único y dinámico.
Preguntarme a mi mismo si eh sido feliz, seria faltarme el respeto, ya que sé que mi memoria es una titánica maquina de olvidar.
Los 30 me han traído muchísimas teorías acerca de lo que soy capaz de hacer cuando menos lo espero, busco y casi nunca espero, las cosas pasan y a veces solo digo, para que? cada día me lo pregunto, ahogando las penurias de un pasado que a veces me traiciona y remueve algunas verdades que se perdieron en un pedazo de mi destino.
Nunca pensé en escribir sobre algo, ni siquiera pensé en escribir siquiera de las cosas que pienso que me van a pesar y no aparecen nunca.
Mi estado se encuentra en constante crecimiento mental pero a la vez con un agotamiento engendrado por un desquiciado pensamiento adolescente que arrebata mi razonamiento y pone en sospecha mi verdadero estado físico.
Puedo decir fácilmente que los cumplo feliz, ya que tengo una mujer que a pesar de las discrepancias que puedo tener, como cualquier mujer de este planeta, enumera todo lo que un ser con mis defectos puede tener, apoyo a mis desquicias, a veces irrelevantes.

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