sábado, 14 de agosto de 2010

Eramos

Tan pequeños

Me acuerdo un día, realmente no puedo discernir si fue a la noche de madrugada, o la tarde se volvió oscura de repente y me perdí en el transcurso infinito de una noche que marcaba el final de mi niñez y la inundaba de una inmaculada juventud que deshacía esos juegos inocentes que se arremetían debajo de mi almohada y que solo verían la luz en algún sueño perdido de mis noches de soledad infinita, décadas mas tarde.

Me prepare de una manera especial, casi ni sabia que me encontraría, creo que de haberlo sabido no hubiese emprendido el viaje nefasto de 10 cuadras en donde yacían los juegos de niños y empezarían a negociar la burla y la adultez obstinada de saber todo sin encontrar ni tan solo las respuestas a casi nada.
La cita del supuesto asalto, así como lo llamábamos, y que se trataba nada mas de una fiesta de compañeros que se creían eternamente amigos, ni tan solo el segundo nombre nos conocíamos, mucho menos para imaginarnos nuestras vidas personales.
Que inocencia perfecta vive uno en esa cúspide desfachatada de incansables risas y ese desmesurado camino que nos lleva a los lugares mas insospechados que nuestro destino nos regala a su antojo.

No recuerdo muy bien mi edad en ese momento pero puedo recordar como si fuera hoy, la música que sonaba llamándonos a romper ese hielo eterno casi imperfecto de vergüenza y inexperiencia caótica que nos pintaba la cara de rojo intenso y que solo nos hacia arrebatar a nuestros sentidos, casi al grado de inconciente obviedad de lo pretendido en ese momento, que era solo tocar la mano de esa pequeña mujer que acechaba con una mirada indefinida y sanguínea, que llegaba hasta lo mas profundo de mi ser, y me hacia pensar y olvidar de a ratos el miedo implacable eh inherente de mi inmadura juventud.
De niño siempre me maravillaron las casas alpinas, esta casa era una de esas, mi compañero y amigo en ese momento Matías vivía allí, cuando entre a la casa recuerdo que mire tímidamente hacia todos los lugares, me parecía fantástica, ese diseño triangular en sus interiores me daba una energía magnifica al ver sus puntos mas altos sobre el techo.

Todo era perfecto, el lugar, unas luces timidas en algunos sectores, la música que empezaba a conocerme, creo que en algún punto todos somos fanáticos de la música, quizás algunos no lo manifiestan, pero esta ahí, en su interior, nos transporta de una manera increíble, eficazmente devastadora y sensiblemente única.

La tarde empezaba a mutarse en una musa nocturna que nos presentaba ante los ojos del destino casi impúdico e incauto que nos arrebataba la poca pizca de niñez que nos quedaba hasta ese entonces.
Nada quedaba por delante solo enfrentar la noche que nos empezaba a acunar en su vientre obsceno y sádico, pero que para eso pasarían varias décadas en mi cien para darme cuenta de tal deformación neuronal que uno sufre en el desquicio de noches tan oscuras y silenciosas como el mismísimo universo.
De repente un puñado de pequeñas mujeres que hasta ese momento solo eran un estorbo, en esa escuela primaria que solo te prepara para leer y escribir cartas estrepitosas sin sentido alguno sobre esa seudo novia que uno podía conocer en el intervalo de un recreo o un viaje en micro con destino al planetario.

Era evidente que no todos buscábamos lo mismo esa noche, creo que ni siquiera yo, pensándolo hoy, creo que buscaba algo, que iría a buscar si ni siquiera sabia que estaba haciendo ahí, yo que estaba acostumbrado a los casamientos de parientes que casi nunca vez o fiestas en casa de tíos que solo reían fuerte y que mi novata razon no podía entender una sola palabra de los comentarios a mi parecer impuros y desagradables que realizaban con una cuota de una suspicaz morbosidad.
Yo estaba en la búsqueda de algo, de lo mío, de mi presente, de la fatalidad desatada en cada niño cuando se da cuenta que no solo entiende lo que pasa en su casa, sino lo que concede en el mundo exterior sobre esa pequeña persona casi minúscula que se encuentra dentro de uno.
Las retrospectivas en su mayoría son dramáticas pero a la vez nos dan un pantallazo fugaz de lo que va sucediendo con nuestra vida a lo largo de ese camino pantanoso que nos embarra cada vez que puede.
Sinceramente tengo que admitir que tengo una escalofriante memoria, y existen hechos en mi vida que realmente están fuera de mi alcance; pero esa noche no fue común, al menos para mí no lo fue, al inhalar muy fino, puedo recordar le momento exacto de mi primer lento bailado con una mujer, era una chica del otro curso, no se porque accedió a bailar conmigo, sabia perfectamente que yo no era el pretendiente que ella esperaba para bailar, pero nadie sabia exactamente que hacer, todos inexpertos por naturaleza, faltos de esa sabiduría pura que te dan los años y que te engalana los sentidos, cuando ya uno no tiene esa oportunidad para usarla con efectividad.

Recuerdo la canción, esta en mis venas, no es la canción del siglo ni mucho menos, pero para mí es la canción puntual, sublime, única.
Me acuerdo de ella, de la suavidad de su pelo, era tan fino, tan extraño, tan virgen, se deshacía en mis manos, ese cabello que fatigaba la palma de mis manos que estaban dormidas en esa inquietante y al la vez tímida cintura.
La canción fue eterna, por un lado mi mente pensaba en dejar de bailar, pero mis brazos y mi cuerpo desintoxicaban mi mente, solo pensaba en sus pequeños y tan cristalinos brazos abrazándome, dándome sensaciones nuevas, puras, trascendentales.

4 comentarios:

Marshy dijo...

Hola, casi me agarra un infarto!!!! jajja me sorprendio tu comentario en mi blog, gracias, ultimamente no le di bola al blog, si bien a veces pienso en diversos comentarios cuando llego a la compu por una razon u otra no lo hago.
tenes una manera de escribir muy linda, me hiciste acordar de muchos de esos asaltos de mi primaria, solo que yo era taaaaaaaaan inocente que solo iba divertirme, como un juego, nunca via a mis compañeros de otra forma, eran mis compañeros, por dios!!!
sin embargo es verdad, pasamos de una etapa a la otra y no nos damos cuanta de la transision hasta mucho despues, cuando apreciamos esos momentos con un dejo de melancolia.
te dejo un beso Marshy

Maxi Vega dijo...

Vamos todavia mi primer comentario, gracias companera, agradezco muchisimo tus palabras, deberias escribir mas en tu blog, lo haces muy bien, te mando un beso, haber si un dia de estos tomamos alguna levite naranja con una tostada en la fadu. que dia cursas dibujo, viernes o martes? solo de curioso, saludos.

Marshy dijo...

Hola Maxi, yo voy los martes cuando quieras, vos tomas una levite y yo una coca light dale? beso Marshy.

Maxi Vega dijo...

ok, buenisimo yo tambien voy los martes aula 221. beso, nos vemos, y nos saludamos, es una regla, jajaja. saludos.